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Monthly Archives: enero 2015

El año en que la construcción dejó de destruir empleo

El año en que la construcción dejó de destruir empleo

El desempleo en el sector del ladrillo se redujo un 23,3% durante el año. Sube la ocupación en esta rama en 40.000 trabajadores.

El ladrillo se ha convertido en el símbolo de la crisis. El estallido de la burbuja inmobiliaria reflejó como pocos los excesos de un país que viene pagando las consecuencias de la recesión desde finales de 2007. El sector de la construcción ha sufrido como pocos la virulencia de esta depresión económica. En el tercer trimestre de 2007, el mejor momento del mercado laboral español, 2.773.100 personas estaban ocupadas en este sector. Siete años después, a finales de 2014, había 1.030.400 trabajadores en esta rama de actividad. Por el camino casi 1.750.000 personas fueron expulsadas de un sector que se hizo añicos.

Pero en 2014 las cosas han empezado a cambiar. La ocupación subió en la construcción en 40.000 personas, el primer aumento en siete años. También se incrementó en el sector servicios en 344.200 ocupados más, y en la industria (98.000 más). Por el contrario, ha descendido en la agricultura (48.400 menos). Durante el último trimestre, afectado por un fuerte carácter estacional, la ocupación aumentó en la agricultura (62.800 más) sobre todo por las campañas agrícolas de la aceituna en el sur de España. También aumentó la ocupación en el sector industrial (11.700 más) y en la construcción (7.800), sin embargo baja en servicios (17.200 menos) por el fin de la temporada turística.

La construcción es el sector que registra el mayor descenso anual en la tasa de desempleo, un descenso del 23,36% durante 2014. El desempleo en la industria se reduce un 14,64% y en el sector servicios en 10,7%. En los 12 últimos meses el desempleo ha descendido en los servicios (172.800 parados menos), en la construcción (69.700) y en la industria (36.400). Por

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Síntomas de decadencia

Síntomas de decadencia

La arquitectura de marca provoca repetición, pérdida de creatividad y ausencia de valores en muchos grandes proyectos

No citaré nombres en negativo, para que nadie se ofenda, pero reflexionar sobre la decadencia de algunos de los arquitectos contemporáneos es un reto para visibilizar por qué razones esta se produce. Aunque sean procesos comunes a distintas épocas y artes, es posible que cierta tendencia actual a la marca, a la mercantilización y al despilfarro potencie dicha pérdida de calidad en arquitectos que la habían alcanzado en algún momento, pero que, posteriormente, se repiten y se parodian.

El primer factor es la excesiva dependencia del mercado, con las consecuencias que conlleva entrar en una lógica de marca que se pretende estable y que, por lo tanto, ha de ofrecer una arquitectura tan previsible como los productos de las empresas comerciales. Ello sintoniza con el fenómeno actual de que algunos estudios internacionales se han convertido en empresas con capital foráneo, que tienen contratados a los arquitectos, quienes dan el nombre a la firma, pero que no gestionan su propia empresa.

Con relación a esto, podemos establecer que la decadencia se produce por la repetición de los logros arquitectónicos, reproduciendo formas y lenguajes; algo que se da en grandes firmas que tienen sedes y proyectos en distintas ciudades. Es entonces cuando se adiestra a cada uno de los distintos equipos para que realice los proyectos siguiendo estrictamente un vocabulario ya definido en obras previas.

Una tercera característica, relacionada con las primeras y que históricamente ha definido la pérdida de creatividad, es la incapacidad de evolucionar. Mientras artistas como Pablo Picasso, Virginia Woolf, Julio Cortázar, Frank Lloyd Wright, Le Corbusier, Lina Bo Bardi o Rem Koolhaas se renovaron y se han reinventado continuamente para desafiar a su gran facilidad para la creación, otros repiten un …

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El promotor que vuelve de la crisis

El promotor que vuelve de la crisis

Vía Célere busca liderar el resurgimiento del sector de la construcción

Las promotoras siguen ajenas al proceso de refundación de l sector inmobiliario. Muchas de las empresas que en su día lideraron el negocio han desaparecido, y las que quedan en el tablero están tratando de purgar los excesos en los que incurrieron durante la burbuja. Juan Antonio Gómez-Pintado es un caso atípico dentro del sector. En abril de 2007, cuando el mercado de la vivienda ya daba síntomas de agotamiento, vendió la promotora Agofer a Grupo Sando por 220 millones de euros tras un proceso en el que hubo hasta diez pretendientes. Hoy pilota Vía Célere, una de las pocas empresas que está siendo capaz de comprar suelo e invertir en nuevos edificios residenciales. En 2015 tiene previsto levantar 868 viviendas en Madrid y Barcelona.

Vía Célere regresó a España a finales de 2010. Era un momento delicado, en plena reestructuración del sector financiero y con el crédito cerrado a cal y canto para el sector promotor. Sin embargo, la empresa halló una oportunidad en las necesidades de los bancos. “La situación económica era bastante mala, pero las entidades financieras estaban asumiendo activos inmobiliarios y tenían una escasa capacidad de ponerlos en valor. Nosotros éramos una empresa atípica dentro del inmobiliario: saneada, sin contaminación del pasado, con el pedigrí de haber salido a tiempo, con liquidez y con un equipo con mucha experiencia”, afirma Gómez-Pintado.

Cuando regresó a España, la compañía empezó a hacerse con suelos urbanos mediante permutas con las entidades financieras, en concreto con CatalunyaCaixa, Bankia y Banco Sabadell. No fue fácil convencerlas, puesto que además se requería de su financiación. “¿Qué asumíamos nosotros? La experiencia y la capacidad de poner un proyecto en marcha”, sostiene Gómez-Pintado. Esas operaciones le permitieron realizar adquisiciones de terrenos a buen

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